La guía del prescriptor sobre la ketamina oral para pacientes con enfermedad depresiva mayor: principios y práctica (Andrade, 2026)
La ketamina se puede administrar de más de una docena de formas distintas para indicaciones autorizadas y no autorizadas (off-label). La ketamina oral, administrada en forma líquida reaprovechada a partir de ketamina para inyección, es una de las maneras en que se utiliza la ketamina para tratar la depresión y el dolor crónico. Dicho reaprovechamiento puede parecer poco ortodoxo, pero se ha informado durante al menos las últimas 3 décadas en muchos países, incluidos Canadá, Estados Unidos, India, Inglaterra, Israel, Japón y Nueva Zelanda. La ketamina oral, administrada de este modo, es no invasiva y constituye una opción segura y económica para los profesionales médicos que tratan la depresión grave, suicida y/o resistente al tratamiento. Es segura porque, al administrarse en forma líquida diluida en un vaso de agua o jugo de frutas, se puede ir tomando a sorbos a lo largo de 20 a 30 minutos; de este modo, se minimizan los efectos disociativos, neurológicos y otros efectos psicofisiológicos derivados del tratamiento. Es económica porque no conlleva costos asociados con formulaciones patentadas, hospitalización, instalaciones de monitoreo ni personal adicional. Debido a su simplicidad, seguridad y bajo costo, la ketamina oral representa una oportunidad para entornos de bajos recursos, especialmente en países de ingresos bajos y medianos.
Este artículo está pensado como un artículo didáctico. Presenta un breve marco teórico sobre el uso de la ketamina en el tratamiento de la depresión, justifica la ketamina oral como alternativa a las vías de administración intranasal e intravenosa, explica los contextos clínicos en los que se puede utilizar la intervención y presenta un protocolo detallado para el uso de ketamina oral. Los asuntos considerados son la aptitud para recibir ketamina oral, el consentimiento, las instalaciones requeridas, las instrucciones sobre cómo llevar adelante la sesión, la dosificación, el monitoreo, la finalización de la sesión, la programación de futuras sesiones, la terapia de continuación y mantenimiento, el uso domiciliario y muchos otros. También se analizan las interacciones medicamentosas y la medicación concomitante. Por lo tanto, este artículo es una guía para el prescritor sobre el uso de ketamina racémica oral que podría, se espera, hacer que la ketamina esté disponible en entornos donde actualmente no se consigue pero se necesita.
